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viernes, 18 de septiembre de 2015

Bitacora - 3 - [ESP]

- 3 -

Mientras comenzaba a moverse sigilosamente a través de las edificios abandonados de la zona, el ruido de la ametralladora desapareció por completo. Segundos después unas palabras se escucharon en la línea de comunicación.

- Tieso
- ¿Eres tú Sharik? -preguntó Juan.
- Lo he dejado tieso mi amigo, tieso - dijo en su extraño español. 


Los abuelos de Sharik habían sido desplazados por la construcción de los elevadores espaciales y trasladados a uno de los módulos de Corregidor más adelante, lo cual resultó un cambio brutal tanto a su manera de ver las cosas como a su vida diaria. Lo más tecnológico que conocían eran las ametralladoras rusas que usaban continuamente los diferentes paramilitares que luchaban por el poder del país. Conocían los automóviles claro, algo de medicina y la guerra. La África marginada nunca había dejado de serlo hasta que las grandes corporaciones comenzaron a aquellas construcciones, "El progreso ha llegado a África" era la frase con la que se anunciaban y en efecto, el progreso llegó y los marginados se acabaron. 

Se acabaron porque fueron trasladados a Corregidor, obviamente.

Los barrios de África a bordo de Corregidor recordaban mucho a las películas de Neill Blomkamp, un director que se había puesto de moda hace bastantes ayeres en la Tierra, en la época de los llamados Óscares. Un sin fin de corredores tomaban formas extrañas al ser siempre modificados con lona y lámina, los "altamente" tecnológicos módulos habitacionales cambiaban drásticamente, no tanto por gusto sino porque no había necesidad de pagar tanto si con menos se podían lograr los mismos resultados. 

Con el tiempo tanto las partes latinas como las africanas fueron estandarizándose, solamente los olores y el idioma podía ayudarte a identificar quienes vivían por la zona pero, al igual que sucedió con los "barrios", fue cambiando. Los africanos aprendieron el español a su manera y los latinos... aprendieron a maldecir en todos los dialectos que se hablaban en la nave; finalmente el español se impuso como lengua oficial en Corregidor pero eso no hizo que ningún otro dialecto, lengua o similar se descartara. Lo que era cierto -y ese era el caso de Sharik-, es que a la mayoría de los africanos se les escuchaba un acento bastante peculiar. Le decían el acento Rafiki, mote -al igual que casi todos los demás motes aceptados- dado por la comunidad mexicana. 

-¿Ya está muerto el nido?
-No, -contestó Sharik dejando una pausa algo prolongada- solamente tieso.


Solo es cuestión de tiempo, pensó.


Camino con cautela por lo que parecía un almacén de lámina improvisado, se escuchaban pasos cerca por lo que debía de moverse con el mayor sigilo posible. Mientras avanzaba escuchó un intercambio de fuego.

-Reporte -preguntó a través de la radio. Romanov fue la primera en contestar, por su tono de voz no eran buenas noticias.
-El nido fue neutralizado pero ha sido muy tarde para ellas... -hizo una pausa, suspiró y prosiguió- ambas están muertas.
-Dos perras azules a tu izquierda, -era Kevin Martinez- una de las dos trae casco rojo, neoterrana supongo, mantengo fuego de cobertura.
-La inyección terminó matándolas... - insistió Romanov.
-No es culpa tuya Romanov, murieron cumpliendo su deber- contestó Pedro.
-Voy a por los objetivos así que mantengan la cobertura, -contestó finalmente- cambio y fuera.

La situación no debía empeorar, tenía que inclinar la balanza a su favor y pronto, ahora o nunca. Se movió rápidamente hacia el pasillo que se originaba entre el almacén abandonado y unos contenedores industriales que estaban en las proximidades. Por su mente pasó la opción de freír a la neoterrana peor la distancia no era la adecuada, tenía que jugársela segura.

Jugársela segura, ¿Verdad Peter? 

Durante su entrenamiento como Intruder había cometido muchos errores, la mayoría por tomar riesgos innecesarios. "Tienes que jugártela segura Juan, juego seguro y tendrás menos problemas", le había dicho varias veces Peter, Capitán del Comando de Intruders. Claro que si se la hubiera jugado segura nunca hubiera podido acabar con el aerotransportado que trató de atacarles por sorpresa durante la misión en Svalarheima, ni tampoco contra el francotirador y el grupo de regulares de acontecimiento. Aunque tampoco habría caído en aquella desastrosa misión en el laboratorio de los chinos y por ende, no hubiera sido parte del proyecto "Original" y, quizás, un buen día hubiera muerto y fin de la historia. O al menos eso le gustaba pensar. 

Finalmente optó por accionar su fusil combi y presionó el gatillo con fuerza. Las ráfagas tomaron por sorpresa a la neoterrana quien hizo un fútil esfuerzo por esquivar la lluvia que se cernía sobre ella a pesar de carecer cobertura alguna. Tras varias ráfagas, cayó inconsciente pero aún con vida. La sangre escurría a través de sus protecciones pero la chica intentaba aún arrastrarse a un punto de cobertura.

Sin piedad.

Abrió fuego nuevamente hasta que finalmente dejó de moverse. 

-Una menos muchachos, voy por la siguiente- dijo por la radio.
- A hue... - la voz de Kevin a través de la radio se vio interrumpida y cortada de tajo por el potente ruido del impacto de varias ráfagas.
-¡Kevin! -Romanov gritó a través de la línea.
Mierda, pensó. Necesitaba acabar con esto porque sino sería algo imposible de realizar, tenía que pensar sus opciones. Ya no había nido, Romanov podría intentar reanimar a Kevin antes de que fuera muy tarde; Pedro se encargaría de la cobertura y Sharik tendría que venir a apoyarle sino esto podría terminar igual de desastroso que en aquél laboratorio chino. Corrió rápidamente para colocarse a espaldas del contenedor y recargar el arma, abrió el canal de comunicación y dictó las órdenes con apuro pero con la suficiente claridad para no dejar espacio a dudas o malas interpretaciones:

-Romanov, ve a por Kevin e intentar reanimarle. Pedro dale la cobertura necesaria para que no puedan apuntar correctamente. Sharik, te necesito de este lado.

Justo había terminado de recibir las órdenes cuando el Akalis abrió fuego por su flanco derecho. Los disparos de la escopeta resonaron en su mente, devolvió algo de fuego de escopeta pero cayó al suelo. Lo último que escuchó fue un trueno ensordecedor.

Sin piedad, fueron las últimas palabras que recordó en su mente. Sin piedad.

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"Un soldado Nómada no saluda, un soldado Nómada combate."
Juan Sarmiento, "el General Méxicano". Reuniones iniciales de orientación del Mando Coordinado de Paradiso. Orbital de O-12 Estrella Vespertina. Órbita cercana del planeta Paradiso. Primera Ofensiva.